Hasta hace poco se consideraba que las únicas funciones de la vitamina D eran las relacionadas con el metabolismo del calcio y fósforo, considerándose necesaria para la prevención del raquitismo en niños, osteomalacia en el adulto y la tetania hipocalcemica. Actualmente se sabe que interviene en otros procesos biológicos, como la respuesta inmune a través de la interacción con el receptor específico que se expresa constitutivamente en células presentadoras de antígenos (CPA) como células dendríticas (CD) y macrófagos, así como en linfocitos T.

Por lo antes mencionado, se considera que la vitamina D puede tener un papel central en la modulación de la respuesta inmune. En la revisión de Martineau (2017) Vitamin D supplementation to prevent acute respiratory tract infections: systematic review and meta-analysis of individual participant data40, se concluyó que la suplementación con vitamina D fue segura y protegió contra la infección aguda del tracto respiratorio en general. Los pacientes que eran muy deficientes en vitamina D y aquellos que no recibían dosis en bolo experimentaron el mayor beneficio. La vitamina D o colecalciferol es una hormona conocida desde 1936.

Se ha propuesto a la Vitamina D como otra manera de contrabalancear el Sistema Renina Angiotensina (SRAA) involucrado en la infección por COVID-19.

La vitamina D reduce la actividad de ECA y aumenta la actividad de ECA2 que tiene efecto protector a nivel pulmonar, restituyendo el balance ECA/ECA2. Restablecer este balance mediante la administración de vitamina D parece clave para reducir eventos respiratorios en modelos experimentales.
Los niveles bajos de vitamina D se asocian a incremento de las infecciones respiratorias y en ensayos clínicos controlados la administración de vitamina D también ha ejercido un efecto protector de infecciones en pacientes sin patología o con enfermedad pulmonar obstructiva crónica.
La idea central de la propuesta de dar Vitamina D a la población general, particularmente a la más expuesta para lograr la elevación de los niveles sanguíneos y tisulares de la Vitamina D, y así generar un balance favorable de algunos componentes del SRAA y también de su propio efecto antiinflamatorio. (1)

 

(1) Martineau AR Vitamin D supplementation to prevent acute respiratory tract infections: systematic review and meta-analysis of individual participant data https://www.bmj.com/content/356/bmj.i6583

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