Los primeros casos de infecciones por un virus respiratorio ocurrieron en China, en el último trimestre de 2019. La elevada capacidad replicativa e infectiva de este virus lo convirtió en epidemia y prontamente en pandemia. Fue el 11 de Enero de 2020 que se logró obtener la secuencia de este virus y caracterizarlo como SARS-CoV-2. Desde ese momento se desencadenó el desarrollo masivo de candidatos a vacunas para este virus, y fue el 16 de Marzo de 2020 cuando comenzó el primer estudio clínico para analizar la eficacia de una vacuna candidata basada en ARN.

La OMS mantiene actualizado el panorama de los candidatos de vacunas de Covid-19. Actualmente hay 5 vacunas candidatas siendo evaluadas en ensayos clínicos, y 71 vacunas candidatas en evaluación pre-clínica.. Si bien hay más vacunas candidatas, las mismas no se encuentren en estados de desarrollo e investigación previa a la etapa pre-clínica in vivo; o no han confirmado su etapa de desarrollo a las autoridades. Estados Unidos es responsable del 46% de la actividad del desarrollo de estas vacunas, China del 18%, el resto de Asia+ Australia del 18%, y Europa es responsable del 18% restante.

La diversidad del desarrollo en los tipos de vacunas se ha desplegado para poder utilizar la tecnología disponible para ganar la batalla contra el SARS-CoV-2. Los tipos de vacunas varían entre: virus vivos atenuados, inactivados, vectores virales no replicantes, vectores virales replicantes, proteínas recombinantes, basadas en péptidos, ADN y ARN. Algunos de estos tipos de vacunas no han sido aprobadas previamente como vacunas, pero se han utilizado en oncología y esto ha alentado a los científicos a explorar su aplicación en la vacuna para SARS-CoV-2. Las vacunas basadas en ADN y ARN ofrecen flexibilidad para manipular el antígeno y por tanto permiten realizar cambios en las mismas más prontamente. El antígeno que los desarrolladores de vacunas buscan neutralizar suele ser, para la mayoría de las candidatas, la proteína viral espiga (spike protein).

El desafío de desarrollar una vacuna para tratar esta pandemia no tiene precedentes, lo cual ha generado investigaciones clínicas y pre-clínicas a velocidades inimaginadas. Se cree que una vacuna para esta indicación podría estar disponible para comienzos del 2021; lo cual es extremadamente rápido dado el tiempo que se requiere usualmente (5-10 años aproximadamente). Estas vacunas candidatas deben ser evaluadas cuidadosamente para certificar la eficacia y seguridad en cada paso.

Bibliografía:

Le et al. The Covid-19 vaccine development landscape. Nature.2020. Doi: 10.1038/d41573-020-00073-5

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